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Adopté un perro de un refugio o grupo de rescate…¿Y ahora qué hago?

Actualizado: 27 sept 2023

Eve Torres es Dog & Human Relationship Coach, entrenadora de perros profesional certificada con más de 6 años de experiencia y fundadora de Holy Doggie. También es sanadora energética, meditadora certificada de Oneness y guardián de 5 perros rescatados.


¡Qué bien se siente adoptar! Saber que le salvaste la vida a un perro, que le diste la oportunidad de tener un hogar por primera vez o nuevamente, y una vida digna, le llena el corazón de alegría y esperanzas a cualquier ser humano. Sin importar por qué terminaron en el refugio o en la calle, la mayoría de los perros pueden adaptarse muy bien y ser mascotas maravillosas. Sin embargo, en gran parte dependerá de tu nivel de compromiso.


¿Llegaste a casa con el perro y ahora no sabes qué hacer? Aquí te comparto 7 tips para ayudarte:


1. Dale tiempo para adaptarse.

Considera que un perro que ha pasado mucho tiempo en un refugio o fue rescatado necesita un periodo de ajuste quizás más prolongado que un perro sin traumas y/o bien socializado. Para algunos perros puede ser cuestión de horas pero a la mayoría le toma meses sentirse seguros en su nuevo entorno. Durante este tiempo debes ser consistente y la prioridad es establecer las bases de una relación de confianza y respeto.


2. Evita el amor en exceso.

El exceso de amor no lo sanará, al menos no el amor que le darías a una persona. Entender que el perro es una animal de otra especie con su propia psicología te ayudará a tratarlo cómo él necesita y no como tu quieres. Darle amor es importante pero en los momentos correctos y en balance con una buena estructura.


3. Establece reglas y límites desde el principio.

Conocer el pasado de tu perro adoptado puede darte una mejor perspectiva de lo que necesita para convertirse en un perro balanceado, no para amarlo con lástima. La libertad total dentro del hogar da pie a los problemas de comportamiento más comunes como romper, excavar, morder, ladrar en exceso, comer de los topes de la cocina, hacer las necesidades dentro de la casa, entre otros. Establece límites y reglas en su rutina desde el primer día y se consistente.


4. Crea una rutina balanceada.

Alimentar, ejercitar, jugar, sacarlo para hacer sus necesidades, colocarlo en su área o jaula en los mismos horarios le dará estabilidad. Poder anticipar la próxima actividad lo ayudará a relajarse y poco a poco se sentirá más seguro. Considera que la rutina deberá incluir tiempo de ejercicio físico, estímulo mental y entrenamiento. Debes enseñarle todo, hasta dónde hacer sus necesidades, así sea un perro adulto.


5. Busca ayuda de un profesional y entrénalo.

El entrenamiento canino no es un lujo o exclusivo de perros de raza, es necesario para lograr establecer una comunicación exitosa y sobre todo compasiva con cualquier perro. Un profesional con experiencia te ayudará a entender mejor el estado de tu perro adoptado y las áreas de oportunidad en su rutina, en la manera que estás comunicando, corrigiendo, dando afecto, en fin, cómo te estás relacionando con tu perro, más allá de enseñarle comandos. Ten en cuenta que no todos los entrenadores de perros tienen el conocimiento ni la práctica con perros que han pasado mucho tiempo en refugios o rescatados y que un plan de entrenamiento desacertado y/o uso de herramientas incorrectas puede empeorar la situación de tu perro. También considera que el trabajo del entrenador es guiarte en el proceso, que debes dedicarle tiempo a su entrenamiento y que para que progrese, debes hacerlo por el resto de la vida de tu perro.


6. Se paciente.

Como todo en la vida, el proceso de adaptación de tu perro a su nuevo hogar así como su entrenamiento, no será lineal. Habrá accidentes, retrocesos, días buenos y días más complejos pero es parte de la experiencia de traer a un animal de otra especie a vivir en un mundo de humanos. Ten paciencia y por ese gran amor que le tienes, demuéstrale tu compromiso.


7. Se consciente.

La conexión con un perro puede ser una de las más genuinas y amorosas que podamos experimentar. Muchas veces por esto mismo resulta tan difícil verlos como lo que son: animales de otra especie. Ser consciente de esto último te motivará a educarte sobre su comportamiento, sus necesidades, su raza y de todo lo que conlleva ser guardián de un perro. La mayoría de los perros abandonados en las calles, que terminan en un refugio, incluso los que devuelven después de ser adoptados, son descartados por problemas de comportamiento causados por falta de estructura, límites, reglas, ejercicio suficiente y expectativas irreales de seres humanos que un día tuvieron la mejor intención y pensaron que tenían el compromiso de cuidarlos por 15 años o más.


Todo guardián debe tener en cuenta que los perros adoptados también se enferman y necesitan recibir atención veterinaria, que pueden crecer más de lo que pensamos, que van a tener que lidiar con orín y excremento en áreas no deseadas aunque sean adultos, sobre todo en el periodo de ajuste, y que tener hijos o mudarse no debe ser una razón para devolverlos o abandonarlos. Adoptar es un acto de amor pero aún más es educarte, aceptar completamente el perro que “te escogió” y hacer el trabajo que sea necesario para poder disfrutar de su mejor versión.


Si no has adoptado aún pero lo estás considerando, no quiero desanimarte sino que tomes una decisión informada y evalúes si es algo que quieres y puedes hacer, por el bien de ese perro que merece tu compromiso incondicional.




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